El color es una de las herramientas más poderosas del diseño gráfico. Organiza información, genera jerarquías, identifica una marca y puede indicarnos, casi instantáneamente, dónde mirar.

Pero hay una pregunta que no siempre nos hacemos al diseñar:
¿Todos perciben esos colores de la misma manera?
Para una persona con daltonismo, determinadas combinaciones pueden resultar difíciles de distinguir. Y cuando una pieza depende exclusivamente del color para comunicar algo —por ejemplo, rojo para indicar un error y verde para señalar una opción correcta— parte del mensaje puede perderse.
Por eso, hablar de accesibilidad cromática no significa dejar de usar determinados colores. Significa diseñar para que el mensaje siga funcionando incluso cuando esos colores no se perciban como esperamos.

¿Qué es el daltonismo?
El daltonismo es una alteración en la percepción de determinados colores. Entre las formas más habituales se encuentran la protanopía, asociada a una menor sensibilidad al rojo, y la deuteranopía, relacionada con una menor sensibilidad al verde.
Esto no significa necesariamente “ver en blanco y negro”. Según el tipo de alteración, algunos tonos pueden percibirse de manera muy similar y resultar difíciles de diferenciar.
Ahí aparece el verdadero problema para el diseñador: dos colores que para nosotros están perfectamente separados pueden dejar de estarlo para otra persona.
El problema no es usar color, sino depender de él
Una de las reglas más importantes del diseño accesible es sencilla:
el color no debería ser la única señal que transmite información.
Si una pieza utiliza verde y rojo para diferenciar dos estados, podemos sumar palabras, símbolos o formas. En un gráfico podemos incorporar etiquetas, patrones o distintos tipos de marcadores. En un formulario, un error no debería identificarse solamente mediante un borde rojo: también debería explicar qué ocurrió.
La pregunta que podemos hacernos mientras diseñamos es:
Si esta pieza estuviera en blanco y negro, ¿seguiría entendiéndose?
Si la respuesta es no, probablemente estemos haciendo que el color cargue con demasiada información.

Contraste: que sea atractivo no alcanza
Otro punto fundamental es el contraste.
Texto gris claro sobre blanco, tipografías pastel sobre fotografías o textos pequeños colocados directamente encima de imágenes pueden funcionar estéticamente, pero dificultar enormemente la lectura.
Una buena práctica es reservar las combinaciones de bajo contraste para elementos decorativos y asegurar una diferencia clara entre fondo y texto cuando existe información importante. Si colocamos texto sobre una fotografía, una superficie sólida o semitransparente detrás puede mejorar considerablemente la legibilidad.
Y esto va más allá del daltonismo: un diseño accesible suele ser también un diseño más claro para cualquier usuario.
Algunas combinaciones merecen especial atención
No existe una lista universal de colores “prohibidos”. El problema depende de los tonos, el brillo, el contraste y, fundamentalmente, de cuánto dependa la comunicación de poder diferenciarlos.
Sin embargo, en las pruebas para daltonismo Adobe recomienda prestar especial atención a combinaciones como:
rojo + verde · amarillo + verde brillante · azul claro + rosa · azul oscuro + violeta.
También señala que determinados grises pueden confundirse con magentas, rosas pálidos o verdes claros, mientras que un rojo anaranjado puede resultar más reconocible que un rojo puro y un verde azulado menos confuso que un verde amarillento.
Esto no significa que haya que eliminar esas combinaciones de una identidad visual. Significa que no deberíamos confiar únicamente en ellas para diferenciar información importante.

Diseñar gráficos que funcionen aunque desaparezca el color
Infografías, estadísticas y gráficos son uno de los lugares donde más fácilmente podemos cometer este error.
Si cinco líneas se diferencian únicamente porque una es roja, otra verde, otra naranja y otra amarilla, estamos obligando al lector a distinguir correctamente esos colores para comprender los datos.
Hay alternativas muy sencillas: utilizar etiquetas directamente sobre las líneas o barras, incorporar patrones y texturas, diferenciar puntos mediante círculos, cuadrados o triángulos y aprovechar el grosor, la posición y el espacio como parte de la información.
El color puede ayudar a leer un gráfico. No debería ser imprescindible para entenderlo.
La tipografía también juega
La accesibilidad no termina en la paleta.
Una tipografía demasiado fina, un cuerpo pequeño o un interlineado insuficiente pueden destruir la legibilidad aunque hayamos elegido perfectamente los colores.
Para textos extensos conviene priorizar fuentes legibles, tamaños adecuados, interlineados cómodos y evitar grandes bloques completamente escritos en mayúsculas. En dispositivos móviles, además, hay que comprobar el diseño al tamaño en que realmente será visto.
Photoshop e Illustrator pueden simular el daltonismo
Y acá tenemos algo especialmente útil para los diseñadores.
Adobe incorpora en Photoshop e Illustrator pruebas en pantalla que permiten aproximar cómo se percibe un documento con dos de los tipos más comunes de daltonismo: protanopía y deuteranopía.
Para comprobar una pieza, Adobe indica trabajar en RGB y acceder a:
Vista > Ajuste de prueba > Daltonismo
Luego podemos seleccionar Protanopía o Deuteranopía. Para una comprobación más completa, conviene revisar el diseño en ambas vistas.
Si algunos elementos dejan de distinguirse, podemos modificar tono o luminosidad, aumentar contraste, incorporar bordes o utilizar patrones y formas diferentes.

Ajuste del diseño para daltonismo
A.Imagen original B.Prueba para daltonismo C. Diseño optimizado
Antes de entregar un diseño, hacé tres pruebas
No hace falta transformar por completo el proceso de trabajo. Tres controles rápidos pueden detectar muchos problemas:
- Pasalo a escala de grises.
Si al desaparecer el color también desaparece parte de la información, revisá el diseño. - Miralo pequeño.
Probalo aproximadamente al tamaño en que se verá desde un celular. ¿Todavía se lee claramente? - Simulá distintos tipos de daltonismo.
Comprobá si las jerarquías y diferencias importantes continúan siendo reconocibles.
¿Y qué pasa cuando el diseño va a impresión?
Acá aparece otro punto importante para nuestro sector.
Lo que vemos en pantalla tampoco representa necesariamente de forma exacta lo que finalmente saldrá impreso. Las pruebas en pantalla utilizan perfiles de color para simular cómo se reproducirá un documento en determinado dispositivo de salida, y su fiabilidad depende también del monitor, de sus perfiles y de las condiciones de iluminación del entorno de trabajo.
Por eso, accesibilidad y gestión de color son problemas diferentes, pero ambos recuerdan algo fundamental: no deberíamos evaluar un diseño únicamente por cómo se ve en nuestro propio monitor.
Y para quienes trabajan en producción gráfica, esa comprobación previa puede evitar problemas antes de que el diseño llegue a impresión.

Diseñar para más personas también es diseñar mejor
Pensar en daltonismo no obliga a abandonar una identidad visual ni a diseñar todo con colores neutros.
Se trata de incorporar una capa más de control.
Contraste, tipografía, formas, símbolos, patrones y jerarquía pueden trabajar junto al color para conseguir que una pieza continúe comunicando incluso cuando quien la observa perciba los tonos de otra manera.
Porque al final la pregunta no es solamente “¿estos colores combinan?”.
Hay otra igual de importante:
¿el diseño sigue funcionando para quien no los ve como yo?