Cuando se habla de personalización textil, suele repetirse una idea simplificada:
“El bordado es más premium y duradero; la serigrafía es más económica y adecuada para grandes tiradas.”

Si bien esta afirmación tiene algo de verdad, la realidad es bastante más compleja. Tanto el bordado como la estampación con serigrafía permiten obtener resultados profesionales y de alta calidad. La clave está en elegir la técnica correcta según el objetivo del proyecto, el tipo de prenda y el uso final.
En esta nota de Guía Impresión analizamos las diferencias entre ambas técnicas y mostramos tres ejemplos concretos para entender cuándo conviene optar por una, por la otra o por una combinación de las dos.
Bordado vs. serigrafía: principales diferencias
Antes de comparar casos, es importante comprender qué aporta cada técnica a nivel visual, funcional y productivo.
Bordado vs. serigrafía: principales diferencias
Antes de comparar casos, es importante comprender qué aporta cada técnica a nivel visual, funcional y productivo.
¿Qué es la estampación con serigrafía?
La serigrafía textil consiste en aplicar tinta directamente sobre el tejido mediante pantallas (mallas) que permiten transferir el diseño con gran precisión.
Sus principales características son:
- Colores intensos, saturados y de alto impacto visual.
- Excelente definición incluso en diseños complejos.
- Alta durabilidad cuando se utilizan tintas y procesos adecuados.
Actualmente, muchas imprentas trabajan con tintas al agua, que:
- Se integran mejor en el tejido.
- Aportan un tacto más suave.
- Son más sostenibles que las tintas plastisol tradicionales.
¿Cuándo conviene usar serigrafía?
- Estampados grandes (espalda, frente completo).
- Producciones medias y grandes.
- Merchandising, ropa promocional y prendas para uso frecuente.
- Diseños con efectos especiales (metalizados, fluorescentes, fotográficos).

¿Qué es el bordado?
El bordado consiste en coser el diseño directamente sobre la prenda mediante hilos de colores, generando relieve y textura.
Sus ventajas principales:
- Apariencia premium y sofisticada.
- Sensación de calidad inmediata.
- Excelente resistencia al uso y al lavado.
Como contrapartida:
- Es una técnica más costosa.
- No es ideal para diseños muy grandes o extremadamente detallados.
¿Dónde se usa habitualmente?
- Logos pequeños o medianos.
- Uniformes corporativos.
- Prendas de alta calidad (polos, camisas, buzos).
- Ediciones limitadas o colecciones exclusivas.

Entonces… ¿bordado o serigrafía?
No existe una respuesta única. La elección depende de variables como:
- Objetivo del proyecto.
- Cantidad de unidades.
- Tipo de prenda.
- Imagen que se desea transmitir.
Para entenderlo mejor, analizamos tres casos prácticos.
Caso 1: Merchandising para una ONG o evento institucional
Objetivo: alta visibilidad y producción en volumen.
En este escenario, la serigrafía suele ser la opción más eficiente porque permite:
- Diseños llamativos que refuercen el mensaje de la organización.
- Costos optimizados para grandes cantidades.
- Versatilidad en camisetas, tote bags y prendas promocionales.
Además, combinada con prendas de buena calidad, se logra un merchandising que el público utiliza realmente, ampliando el alcance de la marca o causa.
Caso 2: Marca de moda urbana premium
Objetivo: diferenciarse y transmitir identidad de marca.
Aquí, una combinación de técnicas suele ser la mejor estrategia:
- Serigrafía de gran tamaño en la espalda o el frente, para impacto visual.
- Logo bordado en el pecho o zonas pequeñas, aportando valor percibido.
Esta mezcla es común en sudaderas, buzos y prendas de edición limitada, donde el diseño y la calidad son tan importantes como la estética.
Caso 3: Uniformes corporativos para una empresa técnica
Objetivo: coherencia de marca y profesionalismo.
Una buena solución es dividir el uso según el contexto:
- Prendas operativas diarias: serigrafía resistente o serigrafía + pequeño bordado.
- Prendas formales (camisas, polos institucionales): logo bordado discreto.
Este enfoque permite optimizar presupuesto sin resignar imagen, manteniendo coherencia visual en distintos entornos laborales.
Conclusión
Elegir entre bordado o serigrafía no es una cuestión de cuál es mejor, sino de cuál es más adecuada para cada proyecto.
La decisión correcta surge al analizar:
- El uso real de la prenda.
- El mensaje que se quiere comunicar.
- La relación entre calidad, volumen y costo.
En muchos casos, la mejor respuesta no es una técnica u otra, sino la combinación inteligente de ambas.
Créditos y referencia original:
Contenido adaptado a partir de una nota publicada por Sirocografía – https://sirocografia.com/